¿La mejor distribución?

Por suerte, no hay una respuesta unánime. La diversidad responde a las diversas expectativas de los diferentes usuarios, que poseen diferentes máquinas par diferentes trabajos. Por otro lado, esta variedad es un indicador y una garantía de la saludable evoluci’on y desarrollo que sufren, dentro de un marco de cooperación, aunque no cabe hablar de competencia en sentido estricto en el mundo GNU, sino más bien de cooperación.

El sistema operativo siempre es el mismo, así como un enorme grupo de programas considerados esenciales. De tal modo, que la elección de una distribución determinada es, a veces, una simple cuestión de preferencia personal.

No obstante, hay ciertos factores a considerar a la hora de elegir:

  1. Facilidad de instalación. Sin conocimientos previos, algunas instalaciones realizan preguntas sobre el hardware y ciertas opciones, que el principiante no sabe responder. Otras intentan facilitar este trabajo, pero quizás restando versatilidad que es duramente criticada por lo más experimentados. Otras ni siquiera hay que instalarlas, porque funcionan directamente desde un CDROM, como Knoppix, pero no es lo más apropiado para un uso contínuo de Linux, sobre todo si queremos usar el lector CD/DVD para otros menesteres.
  2. Requerimientos de hardware. Ciertas distribuciones tienen que ser instaladas como mínimo en un Pentium o equivalente. Por otra parte, si el hardware es muy reciente, quizás no esté todavía soportado.
  3. Utilidades de configuración propias de cada distribución, con similares consideraciones. Debian gracias al uso de apt-get es actualmente, pese a su fama, la distribución más sencilla de actualizar, aunque otras han incorporado inmediatamente esta herramienta.
  4. Cantidad y calidad de los paquetes que se incluyen (del orden de unos 1000 en un CD). Ciertas distribuciones son especialmente pequeñas (minidistribuciones) con el objeto de que puedan instalarse en máquinas de escasos recursos (1-11 disquetes), mientras algunas distribuciones comerciales o no comerciales (Debian) son verdaderos monstruos que ocupan varios CDs. El el caso de las comerciales, no todo se puede obtener por internet.
  5. Documentación. No es una gran problema, si se tiene conexión a Internet y/o los CDs completos de una distribución🙂
  6. Facilidad de actualización a través de la red. De hecho, puede instalarse muy fácilmente en algunos casos desde la red, por ejemplo con Debian, aunque es más práctico empezar a partir de un CD de regalo de alguna revista, o de una distribución comercial.
  7. Costo. Las distribuciones comerciales tienen precios a veces bastante altos. Pero por el precio de una revista o el engorro de bajar la imagen un CD por internet, podemos tener un Linux suficiente incluso para linuxeros empedernidos, que no necesitan ciertos programas “extra”, manuales impresos, ni ayuda técnica. Por internet, además puedes obtener esos extras a costo cero.

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